sábado, 27 de mayo de 2017

Llamaradas (Relato)

Carbón y madera esperando la llamada,
Barbacoa a la espera, surge la llamarada,
De dentro hacia fuera, la suerte ya echada,
Surca el tiempo la esfera y la carne marcada.

Chuletas de cordero, pinchitos de pollo,
Coge tú primero, yo me espero al criollo.
Solomillo de cerdo al romero, esto es un chollo
El pan se fue entero, empieza ya el bollo.

Ristra de morcillas, filetitos de lomo,
¡Acudid fierecilllas!, de eso no tomo.
De las verduritas ya veo el asomo,
Quedan mejor que fritas y de esas yo como.

Sube lenta la barriga y baja rápido el cartón,
En la mesa no hay migas, En el fuego casi ni carbón,
Gritan los aurigas del ascua, despejando el balón:
Más no podemos, ¡no sigas¡, ¿Que hay hamburguesas? ... ¡Para cabrón¡

Un saludo, Domingo.

sábado, 20 de mayo de 2017

Carreras ... de fondo

El fondo del título, las carreras. Aunque quién sabe si alguna vez serán las carreras de fondo. La media maratón, por ejemplo, sería bonito acabarla. Harina de otro costal es la 101 de Ronda. Esa, la verdad, no me veo. La preparación para la misma, posiblemente, sea sana pero no la carrera en sí. En cualquier caso, por el momento, me conformo con salir a correr con los compañeros de trabajo varias veces por semana. A pesar incluso de que corremos la mitad de lo que yo solía correr en mis tiempos mozos, pero da igual. Sienta bien, de hecho sienta mejor que el antiguo fútbol de los jueves o casi el nuevo pádel de los jueves.

Esta vez, además, hay un hecho diferenciador que es el de salir a correr en grupo. Incluso aunque dejes de hacerlo tras los primeros minutos y tus compañeros lleguen con uno o dos minutos de antelación, hay un cierto ritual tanto en la preparación como en la culminación, estiramientos, ducha, cocina ... que no había conocido antes. Sí, creo que salí a correr con gente un par de veces, pero al acabar, cada uno a su casa sin solución de continuidad. En este caso, al acabar, cada uno a su puesto de trabajo pero con un tiempo de aclimatación, de camaradería.

Luego, el hecho en sí es el mismo. O al menos el mismo que recuerdo al principio cuando todavía no corría 1 hora completa a una velocidad decente. Miro el suelo y me concentro en mantener la velocidad y la respiración. Y pienso. Pienso en lo que sea, divago. La gente que no ha corrido nunca o que no ha corrido sola con frecuencia dice que es aburrido. Muchos necesitan música para que no sea así. Quizás lo que necesitarían es que no les importara fantasear.

¿Y el futuro próximo? Pues mientras el calor sea soportable y no haya objeciones seguiremos corriendo. Intentaremos también bajar el ritmo de carrera. Intentaremos llevar nuestros cuerpos hasta el nivel siguiente. Respetando los límites de la salud, claro está. Uno de los primeros límites a batir es el del ritmo. 6 minutos el kilómetro. Yo recuerdo que llegué a correr básicamente a ese ritmo, no mucho más. Ahora mismo mis compañeros están en 6:15 y yo en 6:30. A ver si ambos podemos rebajar 15 segundillos cada kilómetro. Todo se andará ... o correrá.

Un saludo, Domingo.

sábado, 6 de mayo de 2017

Algo Galgo, Corre que te corre (Relato)

Algo Galgo estaba en baja forma,
Algo Galgo, comía chicken Korma,
Algo Galgo, decidió algo cambiar,
Y ese día el galgo salió a pasear.

Pasea arriba y abajo, va y viene
Y en siete paseos, mejor ya se siente.
El ritmo aumenta, aprieta el paso,
Se cansa un poquito pero no es un fracaso.

Si ando con ritmo empezando ya hoy,
En otra semana ya soy un Rajoy.
Despiertan mis genes, mis genes de galgo,
Y en una semana a correr yo ya salgo.

Una semana transcurre, siete días pasan,
Y el ego de Galgo está ya que arrasa.
Mañana ya empiezo, mañana ya salgo,
Mañana yo vuelo, palabra de Galgo.

Galgo corre como si fuera una moto,
Tropieza y se cae, ¿Algo se habrá roto?
Se levanta y vuelve cojeando hasta casa,
Se ducha, se cura y el dolor se le pasa.

Al día siguiente corre con prudencia,
Correr como motos es una demencia.
Corramos muy lento, volemos despacio,
Correr no es correr, es disfrutar cada paso.


Un saludo, Domingo.

domingo, 30 de abril de 2017

La vampira Kyra (Relato)

La vampira Kyra es atleta
Y siempre va en bicicleta,
Da muchas vueltas a la casa,
Si las ganas no se pasan.
Cuando se cansa y va más lenta,
Escupe el chicle, que es de menta,

Deja la bici en el frío suelo,
Su imaginación remonta el vuelo,
Busca figuras despampanantes,
Entre las estrellas más brillantes.
¿La constelación del caballito loco?,
Ya la conoce y le sabe a poco.

La Luna es negra y está muy llena,
No se muerde. Yo soy buena.
Un tragón vietnamita, avista luego,
No se muerde, que echa fuego.
¡Ay Mini-yo! ¡Una zorrita!,
No se muerde. Es muy bonita.

Anubis es una Linda hada,
No se muerde, que no sabe a nada.
La ratita ríe, enseña los dientes,
No se muerde. No es de valientes.
Muerde un osito, de gominola.
Mordería la bici, pero no mola.

Un saludo, Domingo.

sábado, 15 de abril de 2017

Distintos instintos

Esta la historia del típico perro del que se dice que solo le falta hablar. Uno que vive junto a otro muy inteligente. Bueno, no es solo uno, inteligentes hay varios. Son los torpes los que escasean allí donde él vive.

El caso es que esta es la historia del primero, que  fue eso, el primero. El primer perro que en una casa y además desde cachorro. En la memoria, acciones suyas típicas de las películas de Disney; con esos movimientos ágilmente torpes de los animales que todavía no han desarrollado todo su físico. Un perro que se da cabezazos contra la mesa de cristal porque ha crecido en el último mes y todavía no sabe que donde antes cabía holgadamente, ya no lo hace. Un animal que se distrae con una mosca o en este caso con restos de ceniza que levanta al corretear sobre una antigua hoguera apagada. El tipo de perro que rodea un erizo durante horas y se queda ronco ladrándole, el tipo de perro que se asusta de los tambores de Semana Santa y de las pieles de culebra (posiblemente de un ofidio real no se asustaría tanto). El tipo de perro que te trae una tortuga que ha encontrado Dios sabe dónde. Ese tipo de perro,

Pero no solo ese tipo de perro. Junto al perro de Disney o al Scotty de Scottex, el perro bueno, el perro travieso pero no malo, hay más perros. O el mismo pero con más sentimientos, más matices. Está el perro que se enfada cuando llega uno nuevo. De hecho un enfado se queda corto, es muerte por chocolate pero sustituyendo el chocolate por celos. Está el perro que no admite una derrota, se encara con otros y hasta con los dueños si es necesario. Está el perro que es extraordinariamente cariñoso y te busca sin cesar y el que pasa de ti como de comer ... pienso de régimen. Bueno, este es de los tragones así que no pasa del pienso de régimen. Y por último está el perro sádico al que le gustan las alitas de pollo crudas.

Habiendo comido tan solo unos minutos antes. Habiendo tenido un cierto trato de favor en comparación con otros perros tendentes a la obesidad ... sin otra explicación más que la de su instinto. Como decía algún vecino tras un caso similar: "tampoco puedo enfadarme porque los tengo para eso, para cazar". No es el caso de esta historia, el perro no está para cazar pero su instinto no está de acuerdo. Y como si se castigara a un humano que hubiera demostrado los mismos sentimientos que él, se le puede aplicar la indiferencia que otrora él aplicara. Se le puede aplicar el tratamiento de silencio. Se le puede aplicar la terapia de celos a base de acariciar a los "buenos".

Nada, él sabe que es solo temporal. No lo imagina, lo sabe. Lo que no sé si sabe es por qué lo hizo. Ni si consciente de que aquello estaba mal (los perros saben muy bien cuando algo está mal) intentó ingerir el "cuerpo de Benito" para deshacerse de las pruebas. Como todavía no habla, es una de las cosas que le falta, me temo que nunca lo sabremos. O quizás sí, quizás despierte algún día y el perro esté hablando. O quizás todo es mucho más sencillo y al igual que tantos otros perros, aquello fue solo producto de miles de años de evolución. Al final va a ser culpa del pobre Darwin.

Un saludo, Domingo.


domingo, 9 de abril de 2017

Rompiendo con la rutina

De vez en cuando viene bien romper con la rutina. Viene y sienta bien incluso cuando no se esté físicamente al cien por ciento por culpa de un resfriado de hoja perenne. Hay muchas formas de romper con la rutina. Una de ellas es la gastronomía. Por ejemplo, puede ir uno a Archidona y pedirse en uno de los restaurantes (Arxiduna) de la Plaza Ochavada un "arroz submarino" cuya receta se puede leer aquí y que luce tal que así.

Muy original y de gran sabor, a pesar del resfriado. La lástima fue que no pude ni acabarlo debido a los empachos de la noche y la mañana anterior. Es lo que tiene romper con la rutina, que a veces rompe uno demasiado :-).

Por lo demás, llega la Semana Santa y toca volver a romper rutina, al menos hasta cierto punto. Se aprovechan estos días para hacer cosas que se habían postergado así como para recuperar el poder de la fuerza, soltar, espero, mucosidad y liberar fuerza bruta con utensilios variados y en su mayoría ancestrales como pueda ser una azada.

Mi último proyecto, todavía a medias, involucra el reciclaje de todo tipo de plásticos, tubos, etc. para montar un sistema de riego sostenible en el jardín. Y otro en ciernes, la reutilización de móviles y routers viejos como walkie talkies. Ya veremos.

Un saludo, Domingo.

sábado, 1 de abril de 2017

En línea ascendente

Poco a poco los meses pasan y físicamente me voy encontrando mejor. No solo eso, la actividad física va aumentando y esta semana hasta hemos salido a correr. Planteamos hacerlo al menos una vez a la semana mientras que el calor lo permita. Si a eso le unimos el partido de pádel, los paseos tras la comida y la jardinería de los domingos ... no hay duda de que mi nivel de actividad física ha aumentado. Y lo mejor es que las diferentes tendinitis parece que van aguantando. A ver si consigo perder tres o cuatro kilos antes del verano y, sobre todo, a ver si he aprendido la lección del pasado acerca del peligro de los helados :-D.

Un saludo, Domingo.