sábado, 18 de noviembre de 2017

Tiempos ignotos

Es curiosa la cantidad de libros, películas o series que contemplan la palabra "Tiempo" o su plural en su título. El primero que recuerdo es "El amor en tiempos del cólera". Esa sí recuerdo haberla visto. "El tiempo entre costuras", por ejemplo, no. "Tiempos de guerra", tampoco. Y en cambio sí que he visto / estoy viendo "El ministerio del tiempo" donde cada capítulo, además, también suele contener la dichosa palabra de la que tantas veces he hablado en el blog. Quizás no soy yo el único interesado por el concepto.

En cualquier caso, el título de la entrada viene motivado por mis propias vivencias en, quizás el último mes, así como los próximos. Nuevos tiempos se avecinan. Nuevas experiencias. Nuevas vivencias. Ayer, por ejemplo, me sentí raro. No he hecho muchas entrevistas de trabajo en mi vida. Recuerdo un par de ellas antes de empezar a trabajar. Recuerdo una mientras trabajaba en mi antigua empresa. Recuerdo dos o tres antes de empezar en esta. Recuerdo la última, ya trabajando en la empresa actual que fue diferente a las anteriores.

La otra experiencia que da sentido al título de la entrada la dejaremos para más adelante. Eso sí, bastará decir que no entiendo a ciertas personas. O quizás sí. Quizás solo son como el escorpión de la famosa fábula. Debe ir en su naturaleza. A ver cómo acaba. Yo lo que tengo claro es que prefiero ser una rana buena.

Un saludo, Domingo.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Petecandemor

Hoy todo el mundo habla de ello: Ha muerto Chiquito. Que no se me entienda mal, yo también la siento como propia pues coincido en que ha muerto un hombre bueno y ya eso solo es para estar triste. Sin embargo, la afectación me parece excesiva. El número de horas de radio y televisión me parece excesivo. Y que no le paguen nada cuando les ha dado hechas las programaciones me parece hasta injusto.

Hoy ha muerto más gente, alguno ilustre y también de Málaga que llenó periódicos hace unos años. Sin embargo es improbable que recuerden su nombre los ávidos consumidores de televisión. Y si lo recuerdan probablemente dirán que es solo una muerte más. Todos moriremos, todos nos iremos y no volveremos más. Lo importante es que nos recuerden, mientras que alguien nos recuerde seguiremos vivos.

Esto último es más fácil con alguien que ha hecho reír a millones de personas pero es también posible con personas a las que nadie conoce. Hace poco se hizo viral un anciano muy enfermo de cáncer que solo pedía alguien que cuidara a sus perros. Perros salvados de la calle, debidamente vacunados, veterinariamente atendidos y objetos del mismo amor que ellos le profesaban a él. Espero que estos perros puedan encontrar otra casa en la que pasar los días, muchos o pocos, que les quedan. Su dueño, sin duda, vivirá después de muerto.

Es más, es impropio de alguien de pensamiento eminentemente científico como el mío pero de alguna forma su dueño también vivirá cuando, tras pasar 10 ó 15 años, también estos perros hayan fallecido. De alguna forma quiero pensar que esas buenas acciones tendrán su recompensa y no más allá, sino aquí en la tierra. Quizás simplemente con ese cariño que ellos profesen a la nueva persona que ocupe sus vidas. Quizás con un árbol que plantó hace años y que ha estado fijando el dióxido de carbono en una lucha titática e inconsciente contra el cambio climático.

Como digo, es impropio de alguien de pensamiento eminentemente científico pero posiblemente cuando pensamos en la muerte en una sociedad donde la muerte se oculta, pasan esas cosas. Lo único que puedo pensar es que ojalá que a mí, cuando me llegue el momento, la muerte me pille vivo (como decía ese gran periodista y poeta también malagueño) y además se lleve a un fistro pecador. Jarlll.

Un saludo, Domingo.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Sé tú mismo

Un compañero de trabajo tiene una taza con la siguiente frase: "Be yourself, everybody else is taken"

Al parecer se la atribuyen a Óscar Wilde: https://www.goodreads.com/quotes/19884-be-yourself-everyone-else-is-already-taken

Me encanta la taza. Me encanta la frase. Y no solo eso, en mi caso cualquier otra persona que no sea yo, simplemente no me gusta, o no del todo. Bueno, tampoco conozco a todo el mundo pero teniendo en cuenta que hay cosas de mí mismo que posiblemente cambiaría, no es descabellado pensar que las diferencias con cualquier otra persona serían todavía mayores.

Por otro lado, aunque tangencialmente relacionado con lo anterior, sigo mejorando en el pádel. Los partidos con gente que es mejor que tú son un fantástico acicate a la vez que una fuente de conocimiento y experiencia de igual valor. Esos partidos me han permitido encontrar posiciones en las que me encuentro más cómodo así como automatizar ciertos movimientos a base de repetición.

Y como quiera que me gusta compartir con los demás, en los últimos partidos de empresa a jugadores que eran peores que yo, les comentaba esas cosas que a mí me habían servido. Creo que ya no lo voy a hacer más. Yo agradezco que me corrijan o al menos que me den su versión de los hechos. No todo el mundo es igual. Según parece, pocos somos así. En mi caso tiene sentido, yo soy yo mismo y todos los demás están cogidos. En el suyo no lo sé porque parece que comparten rasgos con el 90% de la gente. Quizás sean ellos mismos pero quizás también sean como otros que ya están cogidos.

Finalmente, me acabo de dar cuenta de que al no hacerlo más me convertiré un poco en ellos. Abrazaré el "Todo el mundo va a lo suyo menos yo que voy a lo mío" y me acercaré un poco más a ellos. Nadie dijo que ser uno mismo fuera fácil.

Un saludo, Domingo.

sábado, 28 de octubre de 2017

Un mes después

Un mes llevaba sin escribir. Alguna vez ha pasado. Alguna otra vez pudo pasar y lo evité a última hora. Ninguna de esas veces Cataluña celebró un "algo" que el gobierno central juró y perjuró que nunca celebraría "porque no había presupuesto" ni declaró una independencia del sentido común jaleada por tanta gente. Da mucha pena. Mucha.

Evidentemente la culpa no es del gobierno. Ni se reparten a partes iguales tal como pretende Podemos. El gobierno tiene otras culpas, errores de estrategia, horrores de estrategia muy de su estilo. Los partidos de la oposición también tienen otras culpas. A mi juicio ninguno de ellos ha sostenido la estrategia ideal. La más cercana a "mi estrategia ideal", posiblemente la de Ciudadanos hasta el uno de Octubre.

Tras ese día, no sé muy bien cuál hubiera debido ser el cóctel correcto de amor y palos para la situación. Simplemente no lo sé. Y ahora, además, poco importa. Esperemos ahora que todo se pueda reconducir y que baste con las elecciones del próximo 21 de diciembre. 

Ahora empieza un pulso que no podemos perder. Como siempre, el juez Calatayud lo resumía perfectamente en su último artículo. Visca España y viva Catalunya.
http://www.granadablogs.com/juezcalatayud/2017/10/la-ley-es-la-ley-ahora-a-votar-pero-dentro-de-la-ley-y-visca-espana-y-viva-catalunya/

Un saludo, Domingo.
P.D. Ya he encontrado un uso para el móvil antiguo. Funciona perfectamente como módem USB en un portátil de más de 10 años con linux al que no terminaba de poder conectar a la wifi :-). Y encima me lo carga.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Yo quiero votar

En la radio escuchas sobre todo tres opiniones. O quizás cuatro. Tres las citaba Pedro Sánchez no sé si esta mañana o quizás ayer. Decía algo así como:
- Los independentistas quieren votar sin dialogar.
- El PP quiere dialogar sin votar.
- E PSOE quiere dialogar para poder votar una nueva constitución.

La otra que me falta es la opción de Podemos que quieren que haya un referéndum pactado en el que por alguna extraña razón solo votarían los catalanes.

Y digo yo, ¿por qué todo el mundo piensa en su agenda política? ¿Por qué no hacemos lo que sí prevé la constitución?. La constitución dice que solo el gobierno central puede convocar un referéndum que verse sobre el futuro de España. Pues que se convoque y que nos convenzan a los ciudadanos de la opción que prefiera cada uno. Los independentistas tendrían que convencernos de por qué a los no independentistas nos interesa que ellos se vayan. En más de un caso no tendrán que convencer mucho, con tal de dejar de escuchar a la mosca cojonera muchos españoles seguro que votarían que los catalanes se fueran a la mierda.

En mi caso les costaría más trabajo convencerme. En primer lugar porque los catalanes son todos, los independentistas y los no independentistas. Si yo fuera catalán, incluso si fuera catalán independentista no querría la fractura de mi pueblo y preferiría ceder en mis ambiciones egoístas con tal de no dejar semejante cicatriz en mi pueblo. No soy catalán y por tanto para mí tanto los catalanes independentistas como los no independentistas son españoles. Por supuesto por unos tengo más simpatía que por otros, pero su DNI no engaña. Y para ellos, para ambos, pero sobre todo para los no independentistas, no deseo ese sufrimiento. 

Y tampoco lo deseo para mí. He tenido la suerte de estar en muchas regiones de muchos países. Cuando estuve en Cataluña no tuve la sensación de estar en Bratislava o en Gales por muy bien que estuviera en los tres sitios. En Barcelona tuve fundamentalmente la misma que cuando estuve en Extremadura, Madrid o San Sebastián. No quisiera sentirme en Gales cuando fuera a Extremadura, si es que alguna vez vuelvo, tampoco si voy a Barcelona, si es que alguna vez vuelvo. No encuentro ningún motivo para desear que nadie se vaya a la mierda. Más bien para lo contrario, borrar fronteras y que al estar en Francia o Alemania y me preguntaran por mi acento poder decir que soy europeo, como ellos. Más concretamente de Málaga al sur de España.

Dicen los políticos que hay que construir un relato que demuestre a los catalanes que el resto de España los quiere. Que eso quitaría la razón a los de "España nos roba". Yo puedo mandar un tuit expresando mi opinión pero creo que más efectivo que eso sería que nuestros legisladores empiecen con lo que ya prevé la ley.

Referéndum. Una pregunta: ¿Quieres que Cataluña sufra todavía más de lo que está sufriendo?

Mi voto ya lo tienen. Que recuenten el resto.

Un saludo, Domingo.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Un iPhone

A finales de 2011 escribía de Android vs Apple: http://donmingo-2011.blogspot.com.es/2011/12/android-vs-apple.html

En concreto decía:

Yo tengo Android porque es el que más se adaptaba a mis necesidades, va razonablemente bien y a un precio que me pareció suficientemente bueno. Dicho de otra forma, mis necesidades eran de gama media o, a ser posible, media/alta y solo Android me proporcionaba acceso a esta gama. Si mis necesidades hubieran sido otras pues me hubiera planteado elegir entre la gama alta de Android y la única gama de Apple y posiblemente me hubiera decantado por Apple y ahora mismo estaría igual de contento que estoy con mis dispositivos Android.

Hoy, aunque no soy un fanboy, tampoco puedo decir eso. Mi historia con el mundo Apple cambió cuando compré el mac mini de más de 600 euros tras una experiencia no demasiado buena con un Lenovo de menos de 300 (el mismo con el que estoy escribiendo esto). Ambos tenían aproximadamente el mismo tamaño pero uno se calentaba en exceso, se colgaba, no iba del todo fluido ni con Windows ni con Linux y el otro, varios años después, sigue yendo fenomenal.

Se puede decir que fue 50% capricho, 50% curiosidad por ver eso de lo que tanto hablaban otras personas. Estuve bastante tiempo mirando los mac mini de segunda mano pero, como no tardé mucho en aprender, el mundo de la segunda mano de Apple es tan especial como el de la primera mano. Sus productos, a diferencia de los coches, se devalúan de precio muy lentamente y tampoco quería gastarme 300 euros en un ordenador que tuviera 5 años y sin saber el uso que hubiera tenido.

Al final, cayó uno nuevo en www.macnificos.com ,  con una configuración que tenían en oferta. Algo más caro de lo que inicialmente tenía pensado pero que, pasado el tiempo, considero que mereció la pena.

El siguiente paso fue el iPad. En este caso no era para mí y su destino oficial iba a ser el de trabajo/ocio. De nuevo fue la gama baja, 500 euros y una experiencia bastante positiva. Si tuviera que comprarme una Tablet (sigo con la misma Tablet Android del 2011 para las pocas ocasiones en que necesito usarla), dudaría cuál coger. Eso sí, a igualdad de precio, entre iOS y Android, escogería iOS. Más que nada por el soporte.

Y llegamos a este año. Tenía un moto G heredado que iba aceptablemente bien. En alguna que otra ocasión se trababa pero para un móvil del 2013, de gama baja, está más que bien. Tenía un moto G y ganas de probar el iPhone pero sin pagar el precio de un iPhone. En varios sitios, poco antes del verano, ofertaron los iPhone 6 a 389 euros. Claro, con el lanzamiento del 8 en mente, la gente quería deshacerse del posible stock que tuvieran.

Pero tras investigar, decidí que quería el 6S. Un año posterior y en principio bastante más potente pero con el inconveniente de que en pocos sitios bajaba de los 600 euros. Así pues, empecé a mirar en los reacondicionados. Había móviles muy batallados por 320 euros y otros impecables por 360. Me fui por el impecable con la esperanza de que fuera algún móvil devuelto o al menos que hubieran reparado por cualquier tontería. Con dos años de garantía, en principio no debería haber problemas.

¿Valió la pena? Por el momento diría que sí. Primero porque va bastante fluido, todo está aparentemente en orden. No sé si la cámara no es tan buena como esperaba o es lo que repararon pero como yo no soy un gran fotógrafo, tampoco importa mucho. Por otro lado, Apple seguirá actualizando el móvil y durante mucho tiempo tendré un móvil actualizado, algo que no he tenido salvo unos meses con el Xiaomi.

¿Y las dudas? Pues simplemente porque he podido confirmar lo que ya sabía. Un móvil de gama baja de Android es más que suficiente hoy en día. Aparte de algunas comodidades que me gustan de uno u otro, el iPhone no me hace la vida más fácil. No pagaría 800 euros por el nuevo iPhone 8. Y si dentro de unos años decido cambiar de móvil o volvería a Android de haber solucionado el problema con la fragmentación y las actualizaciones o posiblemente volvería a probar suerte con el iPhone reacondicionado.

Como resumen, comparado con el texto del 2011, en mis necesidades ha entrado la seguridad y el que se preocupen de mí como cliente (lo de las actualizaciones es fundamentalmente por eso) y he decidido cambiar.

Un saludo, Domingo.

Rutina

Volver a la rutina debería ser rutinario. Lo hacemos muchas veces. En los países desarrollados, las personas que tenemos la suerte por no decir el privilegio de tener un trabajo decente lo hacemos cada vez que volvemos de vacaciones. Sin embargo, cada año se habla de esta vuelta a la rutina como algo todo, menos rutinario. No creo que sea cuestión solo de los periodistas que de ello hablan y que tienen que buscar debajo de las piedras esas serpientes que poder presentar cada verano. Me da la sensación de que es real, la gente se queja.

No es mi caso. Tengo la misma facilidad para irme de vacaciones que para volver. Por supuesto que echas de menos cosas a la vuelta, otras rutinas a las que has acostumbrado a tu cuerpo. Sobre todo si has estado varias semanas ausente. Por supuesto que los primeros días tendrás más sueño o más hambre. O quizás menos porque todavía estás descansado. El caso es que las diferencias son algo más que normal, lógico.

Por lo demás, volver un miércoles ayuda. Una primera semana de tres días es de agradecer. Tres días, además, creo que es lo suficiente como para readaptarte nuevamente a tu puesto, conocer los cambios que en tu ausencia han ocurrido y hacer memoria de aquellas cosas que empezaste poco antes de las vacaciones y que, naturalmente, no se grabaron con la misma nitidez de otras que llevabas haciendo más tiempo.

Un último punto que puede estar bien a la hora de retomar la rutina es el volver a escribir en el blog con la regularidad que se pueda. No es obligatorio pero sí recomendable. Intentaremos tomar nota.

Un saludo, Domingo.