sábado, 18 de marzo de 2017

Terjiverso críptico

Guarda con mimo la clave,
Mantenla siempre privada,
Firmar con ella es la llave,
Con la pública será validada.

Mundo de virtuosas monedas,
Y transacciones en bloque,
Uno tras otro, en cadena,
Sutilmente minados, gran toque.

Bitcoin la más famosa,
Ether la más etérea,
Dash la más pujante.
Compran cualquier cosa,
La más guapa y la más fea,
De seda o espinos el guante.

sábado, 11 de marzo de 2017

Vuelta a la normalidad

Y tras una semanita de vacaciones, otra de trabajo. No me resulta curioso porque siempre me he habituado rápidamente a los cambios de situación pero es como si la semana de vacaciones hubiera sido hace tres mil millones de años. Algo así como el tiempo que resta para las de verano. Y hace solo una semana.

Por el contrario, lo que sí me resulta más curioso es el tiempo que ha hecho hoy, coincidente con el que ha hecho los últimos días y el que hará probablemente mañana. Un tiempo primaveral, sin duda alguna. Pero de fin de la primavera, más que de presagio de la misma. Con un tiempo así, solo el refranero nos puede hacer creer que, hasta el 40 de mayo, todavía quedan días de frío.

Bueno, tiempo al tiempo. Por el momento en tres semanas o así habrá cambio de hora y las tardes serán más largas. Es, por tanto, buen momento para empezar a pensar qué tipo de cosas se pueden ir haciendo en esas iluminadas tardes. Otras cosas que hay que ir pensando son las siguientes mejoras en la casa y hasta el deporte complementario que se podría ir haciendo y que al final nunca se hace.

Claro que muchas de esas ideas al final luchan contra la realidad de que hay más horas de luz pero el día no tienes más horas. Si hoy llegas a casa a las 8, de noche, cenas a las 9, de noche, y te vas a la cama a las 12, por muchas horas de luz que se añadan, la única diferencia es que, dentro de unos meses llegarás a la casa a las 8, de día, cenarás a las 9, de día, y te irás a la cama a las 12 ... de noche.

Ya veremos, ya veremos. Por el momento toca seguir viviendo el día a día que no es otra cosa que seguir viviendo con todas las comodidades de las que disfrutamos los más afortunados en los países desarrollados. Que no es poco.

Un saludo, Domingo.

domingo, 5 de marzo de 2017

Siempre Fuerte



Esta es la foto de perfil de mi Whatsapp. He buscado en Google pero curiosamente no la encontraba. Se ve que se ha transmitido vía redes sociales pero o bien los perfiles no eran públicos o Google no ha tenido tiempo de indexarla todavía. Eso sí, su inteligencia artificial sí que ha detectado rápidamente que se trata una foto de la Catedral de Málaga. Quizás dentro de unos años detectará también el título de esta entrada que, por supuesto, es también el estado de Whatsapp: "Siempre Fuerte".

Dentro de unas horas hará una semana exactamente de la última vez que vi a Pablo Ráez en directo o en este caso y lamentablemente, de cuerpo presente. La primera vez que lo vi fue en el funeral de mi abuela. Había visto a diferentes miembros de su familia, sobre todo a sus abuelos y alguna vez a su hermana con anterioridad pero era la primera vez que lo veía a él. En aquel momento debía tener 17 años y bajo la camiseta de verano, se intuía el físico de un auténtico atleta. En seguida pensé que estaba destinado a ser bombero como su padre. Su hermana le comentó que yo había estudiado matemáticas, recalcando lo difíciles que eran motivo por el cual pensé que ni al uno ni a la otra se le habían dado del todo bien.

La siguiente vez que lo vi fue en Youtube. Había escuchado hablar de "Crossfit" un par de veces pues estaba empezando a ponerse de moda, pero no fue hasta que vi su vídeo cuando comprendí que eso del Crossfit no era lo que hacían mis compañeros de trabajo, por mucho que quisieran ponerle el mismo nombre. Como puede verse, era todo un portento de la naturaleza. Huelga decir que yo nunca fui un deportista dotado y menos con esa edad pero con mi base genética creo que ni aunque viviera tres vidas sería capaz de hacer lo que hace Pablo en ese vídeo.

Poco tiempo después mi madre, que hablaba frecuentemente con su abuela, me comenta que tiene leucemia y que se la han encontrado en un chequeo rutinario para operarse de una antigua lesión de rodilla. Sus niveles sanguíneos eran tan alarmantemente bajos y contradecían tan a gritos su espectacular aspecto exterior que tuvieron que repetirle las pruebas. Lamentablemente las segundas no hicieron sino confirmar el resultado de las primeras. Lo demás es público y Wikipedia lo sabe mejor que yo.

Lo que no es público sino meramente privado y familiar fue el par de veces que acompañé a mi madre a visitarlo al Hospital Carlos Haya de Málaga tras su primer transplante de médula. Había perdido parcialmente la visión a causa de la quimioterapia y se encontraba encerrado rodeado de su padre o su madre, que se alternaban para cuidarlo y sus gadgets, su consola o su iPhone. Pablo era todo un fanboy.

Tras eso, un año y medio de alegrías y sinsabores. El ser declarado abanderado de la delegación de trasplantados en los juegos olímpicos de 2018 ó 2020, si no recuerdo mal. Recuerdo que pensé que sus contrincantes estarían en desventaja. Con semejante físico, en plena juventud y a poco que la salud le acompañara ... pero no le acompañó. El segundo trasplante no era el idóneo sino el único que había con una cierta compatibilidad y casi un grito desesperado en busca de un milagro en el que toda España creyó y que nunca sucedió. En el camino, un alza récord de donantes de médula. Incluyo yo mismo, con más de 100 donaciones de sangre en mis brazos, nunca me había hecho donante de médula y el año pasado me hice.

La semana pasada, quizás poco antes de escribir mi entrada en el blog, Pablo moría en su casa rodeado de su familia más cercana que además en este caso resultaba ser su familia a secas. La suya no era una gran familia si nos ceñimos al número única y exclusivamente a la cantidad. Para empeorar las cosas, su abuelo materno a quien iríamos a visitar tras el funeral, había sufrido una caída con rotura de cadera o viceversa unas semanas antes y su abuela paterna también estaba delicada de salud.

Cuando llegamos al tanatorio me sorprendió ver tan poca gente allí. Con su eco mediático, yo esperaba, como se suele decir, que aquello fuera Calle Larios en ferias. Pero no, no distaba mucho de cualquier otro fallecimiento. También es cierto que llegamos a última hora, poco antes del traslado. Quizás por la mañana sí que habían arropado a la familia los centenares de personas que así lo hicieron durante el servicio religioso. Al igual que la Wikipedia, o su redactor, unas 1000 personas también calculo yo en una iglesia que más bien parecía una catedral. Unas 500 sentadas y otras tantas de pie asistiendo al servicio bien en directo, bien a través de los monitores distribuidos por las diferentes columnas. Me sorprendió, a medias, ver tanto despliegue tecnológico en una iglesia. No sé si tenían algún realizador o directamente las cámaras apuntaban al sonido, tal como hacen los sistemas de videoconferencia en las salas de reuniones típicas en las empresas.

Durante el servicio me enteré de que Pablo se había bautizado ya de mayor y que la familia mantenía una relación de amistad con el sacerdote que oficiaba. Tanto que él mismo no pudo evitar emocionarse en algunos momentos. Especialmente emocionante fue cuando sacaron el féretro de la iglesia camino al crematorio. En primer lugar porque lo llevaban, como había pedido el propio Pablo, los adolescentes que ejercían de monaguillos y de los cuales él había formado parte hacía tan solo unos años. En segundo lugar porque el sacerdote pidió comprensión con la familia, completamente rota y que se canalizaran las palabras y gestos de pésame con gestos, en particular con el brazo flexionado a la altura del codo, sacando bíceps y gritando "¡Siempre Fuerte!".

Ese había sido el lema también que se podía leer en la cinta que llevaba la corona de flores que colgaba del portón trasero del coche fúnebre. En los laterales, otras de la familia o los bomberos de Marbella. Por cierto, por razones no demasiado importantes en vez de acudir con antelación a la iglesia, acabamos siguiendo al coche fúnebre y entre otras cosas siendo testigos del cariño, respeto y admiración no solo del pueblo marbellí sino de las diferentes fuerzas y cuerpos del estado, policía, guardia civil, bomberos ... incluso recuerdo a uno de los policías haciendo el saludo militar al paso del coche fúnebre.

Pablo murió luchando y murió con el ruido y agitación que cabe esperar en un chico de 20 años que acaba de empezar a vivir. No es normal pervivir a un hijo, decía hoy alguien que no sabría decir quién es pero cuya cara me sonaba.Y lo decía hoy porque ayer, justo una semana después, murió su abuelo materno. En silencio, como corresponde a una persona de 91 años al que una enfermedad que en principio no supone un riesgo para la vida se le complica. A esas edades, de hecho a cualquiera pero especialmente en esas, basta estar vivo para poder morirse.

El funeral de hoy ha sido íntimo, casi más íntimo imposible. Quince personas. El padre de Pablo comentaba que para la familia parecía el día de la marmota. Y lo era, era la gota, la lágrima, que colmaba el vaso pero teniendo en cuenta que la culpable no es la pobre lágrima sino el vaso previo. Al final, en Marbella, casi el mismo sitio, casi la misma gente 985 personas arriba o abajo y casi los mismos periodistas, el mismo núcleo familiar y subyacente, con unas u otras palabras, el mismo lema:

SIEMPRE FUERTE

Un saludo, Domingo.

sábado, 25 de febrero de 2017

Espíritu creador

Continúa la racha. Ni el principio de este año ni, por tanto, el final del año pasado están ya muy cerca y continúa la racha. Eso quiere decir que está durando como si fuera de Duracell. Tanto fuera como dentro del trabajo estoy pasando por un periodo creativo. Como si fuera un círculo virtuoso, cada idea parece abonar el suelo para la siguiente.

No son grandes ideas, faltaría más, pero son ideas y son variadas. La última fue en una presentación informal a la que llegué tarde por motivos formales. No sé si quizás por perderme la primera parte o simplemente porque conecté los puntos pero vi claramente lo que se podía hacer mezclando lo que me había perdido (pero conocía o al menos intuía) y aquello a lo que sí había asistido.

Comuniqué mi idea y preveo que una "mundanización" de la misma puede tener futuro. ¿Quién sabe si quizás la idea completa? Ya me enteraré ... o quizás no. Tampoco es que importe mucho, la idea en sí mismo es premio suficiente.

Y junto a las ideas, los hechos entendidos como las cosas que se hacen ... con las manos o con los pies. El deporte en particular. Los inicios en el mundo del pádel me están resultando muy atractivos. Es divertido y aunque hay quien dice lo contrario, por el momento me resulta bastante menos lesivo para mis articulaciones que el fútbol sobre césped artificial.

No solo eso, jugado el viernes resulta ser un buen calentamiento para el partido de fútbol sala del sábado. Hoy hasta he marcado tres goles. Algo que no pasaba desde hacía meses y que no sabemos si volverá a pasar. Por el momento si va sirviendo para rebajar los helados del año pasado y de acicate para evitar los de este ... perfecto.

Finalmente, con respecto al alemán, alles ist gut. Creo que pasando unos meses haré lo que hice en su momento con el francés. Cambiaré la configuración de algunas aplicaciones para que aparezcan en alemán y así poder tener otro tipo de entrenamiento gratuito :-)

Un saludo, Domingo.

sábado, 11 de febrero de 2017

Pérez de Arteaga

Siempre me ha gustado lo que me gusta calificar como música clásica popular, por diferenciarla de cualquier música clásica al azar. El concepto entiendo que es fácilmente comprensible, la música clásica que hemos escuchado alguna vez en radio, televisión pero no probablemente en la ópera de la que proviene. Bueno, eso me hace pensar que algún día debiera ir a la ópera; solo he estado un par de veces en el teatro y la verdad es que la experiencia me gustó bastante.

Pero demostraciones de ignorancia aparte, el caso es que me gusta esa música clásica y también alguna de la otra. Hace meses sintonicé, de nuevo, la cadena de Radio Nacional de España que se dedica en exclusiva a ello. Lo había hecho antes, hace años, pero no recuerdo por qué acabé quitándola. Esta vez no, esta vez la dejé y, a veces, yendo o viniendo de cualquier sitio la ponía con la intención de relajarme.

En varias de esas ocasiones escuché la voz culta y atrayente de José Luis Pérez de Arteaga al que escuché también en el programa cultural de Radio Nacional donde tenía un "blog" en el que hablaba de tal o cual cosa. Lo último que recuerdo fue su comentario sobre el CD del concierto de Año Nuevo. Decía que nunca se habían dado tanta prisa en editarlo y nunca había estado tan escaso. Alguien de la calle lo definiría como "con menos detalles que un Seat Panda", algo que él por supuesto no haría. Él simplemente comentaba que no venía el libreto con las duraciones, los momentos cumbres de tal o cual pieza.

Esta semana, el martes creo, de vuelta del trabajo volví a seleccionar en la radio del coche el programa cultural de RNE y me enteré de su fallecimiento. Entrevistaron a varios amigos y algún conocido. Todo el mundo destacaba su gran saber, no solo sobre Mahler sobre el que había escrito una obra que definían como canónica.

Al día siguiente Rubén Amón lo "indultó" en http://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/audios-podcast/opinion-masdeuno/indultado/ruben-amon-indulta-a-jose-luis-perez-de-arteaga-por-instruirnos-sin-abusar-del-pulpito_20170209589c356a0cf2a328aaa37458.html

La verdad es que lo esperaba. Esa sección del programa de Carlos Alsina es una de las que me gusta, me gusta cómo se expresa y además en general suelo coincidir con las opiniones de Amón. Conozco por tanto su gusto por la música clásica. Quizás debiera escribir gusto con mayúsculas para distinguirlo del mío. Amón parece ser un erudito a juzgar también por alguna opinión del tenor José Manuel Zapata, otro colaborador del programa.

Zapata también dice otras cosas con las que estoy de acuerdo. En particular dice que no hay música clásica o música culta y música inculta. Que solo hay música buena y música mala. Y en particular con la música buena uno se emociona. Yo no soy mucho de emocionarme pero hace un par de meses realmente comprendí a lo que se refería Zapata. De vuelta del trabajo escuché en la radio una entrevista a la hija de Alfredo Kraus y a continuación un pequeño corte de La Tabernera del Puerto.

Recuerdo que pensé ... "¿cómo se puede cantar tan bien?" y me emocioné, vaya si me emocioné. Me emocioné como lo hice en otras ocasiones, aunque en menor medida, al escuchar a Pérez de Arteaga verbalizar una ínfima parte de su cultura.

Descanse en paz.

Un saludo, Domingo.

sábado, 4 de febrero de 2017

Padeleando

Empieza a completarse la migración de fútbol a pádel. Quizás unos años después de lo requerido. Por el momento la sensación es buena aunque condicionada por la impresión de que definitivamente debo perder peso. A ver si el propio pádel me ayuda. O la dieta ... :-).

Pégale ajustado y como si fuera a romperse,
Áspid de seda, recuerda quién manda,
De todos los sonidos que puedan verse,
El más dulce de todos huele a lavanda,
La pala por el grip, un giro y la pelota a la banda.

Un saludo, Domingo.

sábado, 28 de enero de 2017

Me siento bien

No voy a decir que el balance de la primera semana trabajando de pie no pueda ser mejor pero tampoco puedo decir que sea malo, más bien todo lo contrario. El lunes fue oficialmente el primer día que trabajé de pie. El tiempo de trabajo hasta la hora de la comida fue como el que ya había experimentado el viernes anterior: físicamente aceptable y mentalmente, con la promesa de la comida que no sería de pie, más aceptable todavía. El problema fue la tarde, un período más largo y además estando ya cansado.

Entonces fue cuando me vi escribiendo el libro sobre las mil y una formas de cambiar de postura, echar el peso sobre un pie, luego sobre el otro, luego sobre los dos, luego sobre uno pero el otro sobre la rueda de la silla ... Así fue como, cambio va, cambio viene, conseguí llegar a las 5 de la tarde. En ese momento, a pesar del pronóstico de tener que seguir de pie durante muchos minutos, tanto cuerpo como mente parece que se rindieron y el final del día fue mucho menos incómodo en todos los sentidos.

El martes fue fundamentalmente igual, y el miércoles y el jueves y hasta el viernes. Con una cierta progresión, con pequeños trucos que he ido encontrando, pero fundamentalmente igual. Creo que fue el jueves o más probablemente el miércoles el peor día de todos en el sentido de que me pregunté si tras el período de prueba seguiría todavía interesado habida cuenta del mal rato post-almuerzo.

Pero sí, estoy bastante convencido de que así será. Es cierto que en algunos momentos las piernas se quedan más doloridas pero también es cierto que durante todo el día me noto con mayor energía.  ¿Será todo mental? Pues no lo sé pero lo que sí sé es que los días en los que tengo reuniones alterno de forma relativamente natural el estar de pie y sentado y todo se hace más llevadero. Y los días en los que no tengo reuniones, pues me obligo a ir a la cocina, tomar alguna infusión, a andar de vez en cuando y no estoy sentado no sé cuántas horas.

¿Y aparte de esto? Pues aparte de esto ayer, tras un día estando trabajando de pie jugué casi dos horas al pádel y me fue bastante bien. Me sentí bien, más ligero y hasta gané. Y hoy, tras haber jugado ayer, resulta que hemos echado el partido de fútbol más largo en bastante tiempo y también me he encontrado mejor. Con los músculos algo más acalambrados debido al partido de ayer, pero eso ha sido fundamentalmente al final del partido y solo han sido ligeras molestias.

Así que sí, me siento bien y la semana próxima sabré si es algo puntual, producto de mi delirante imaginación o es algo que promete cierta continuidad. Hasta entonces, disfrutemos de poder hacer deporte sin dolor.

Un saludo, Domingo.